Publicado: 22 de Mayo de 2016

Según evidencia un estudio realizado por el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) en el marco del proyecto ‘Vivir con Madera’, los entornos con madera mejoran la calidad de vida y la salud y tienen efectos beneficiosos sobre el crecimiento y los estados de ánimo. Por... todo ello, rodearse de madera en la vida cotidiana permite disfrutar de un mayor confort.
La madera es un material de baja conductividad térmica, lo que hace que resulte agradable al tacto, fácil de adaptarse a él y evita las pérdidas bruscas de calor mientras está en contacto con la piel. Esto es importante porque un descenso acusado de la temperatura de los pies puede provocar resfriados. Por ello, el empleo de madera en el hogar se convierte en una de las medidas más sencillas de prevención del catarro común.
Durante la fase en la que los niños gatean y aprenden a andar, la mayor parte del tiempo el bebé está en contacto directo con el suelo, lo que significa que una parte del calor corporal se transmite al material, con la consecuente pérdida de calor en las extremidades. La madera, al ser un material con bajo coeficiente térmico, no absorbe tanto calor como lo harían otros materiales, por lo que contribuye al desarrollo psicomotriz saludable de los niños.
Otro factor que determina la salud de un entorno son sus condiciones acústicas. En un espacio interior con madera el tiempo de reverberación es controlado y mejorado, lo que aumenta la inteligibilidad del hablante y evita que el orador eleve y fuerce la voz, lo que podría ocasionarle dolores de cabeza, pérdida de concentración, ansiedad e irritabilidad. De ahí que la madera sea el material más usado en todo tipo de auditorios.
El ruido y el sonido influyen directamente en nuestro comportamiento y en nuestro estado de ánimo, pues su presencia excesiva puede provocar estrés y otras molestias. Por este motivo, resulta importante permanecer en entornos libres de ruidos molestos, sobre todo cuando dormimos. Los entornos de madera, por sus propiedades acústicas, y las ya mencionadas de confort térmico, mejoran la calidad del sueño y reducen el riesgo de sufrir enfermedades coronarias.
La madera cuenta con propiedades higroscópicas, es decir, absorbe humedad del ambiente, lo que permite regular la humedad relativa y la temperatura del entorno, creando ambientes templados, más cálidos en invierno y más frescos en verano.
Asimismo, la madera limpia el ambiente y, al mantener unos niveles óptimos de humedad (entre el 40% y el 60%), no sólo aporta bienestar, sino que disminuye el riesgo de sufrir infecciones o reacciones alérgicas. Esto es debido a que los ácaros proliferan en ambientes templados con una humedad relativa elevada (por encima del 70%), por lo que los entornos de madera limitan su presencia.
El color, la textura y el ambiente de una estancia influyen en nuestro comportamiento, por eso reaccionamos de manera diferente dependiendo de la experiencia sensorial que nos aporten los elementos decorativos y los objetos de un lugar. Si la habitación está revestida con paneles de madera nos proporciona estados de ánimo que reducen la sensación de depresión. En este sentido, los ambientes en los que se encuentran elementos de madera los percibimos como espacios naturales, relajantes y tranquilos.
Además, diversos estudios han demostrado que realizar ejercicio físico en pavimentos de madera reduce considerablemente el número de lesiones, ya que este material posee un coeficiente de fricción adecuado y una capacidad de absorción de impactos superior a otros materiales.
  Por todos estos aspectos, podemos afirmar que consumir productos de madera ayuda a mejorar nuestro bienestar y nuestra calidad de vida. Gracias a sus numerosas propiedades, este material está llamado a convertirse en nuestro aliado más saludable.